Los ingresos de la compañía han bajado entre julio y septiembre un 2,9 por ciento, hasta 396 millones de euros. Esta facturación, menor de lo esperada, se debe al cierre de negocios no rentables como las llamadas vía acceso indirecto, mientras que el número de clientes residenciales se redujo en 19.000 abonados y el EBITDA se estancó en 180 millones de euros. La compañía ya anunció una reducción de plantilla en respuesta a la crisis. Este ajuste afectará a 1.300 trabajadores, un 30% de la plantilla.




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