Comparado con las grandes superficies y almacenes, el comercio minorista en España experimenta mayores dificultades a la hora de acumular el género y darle salida durante las rebajas, a un precio competitivo y que a la vez cubra los gastos de almacenaje y logística.
Tras el descenso del consumo de los últimos meses, las rebajas no sólo representan una oportunidad para dar salida a algunos productos, sino una necesidad de conseguir beneficio y cubrir gastos.
De hecho, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) afirmó que las ventas del comercio minorista durante enero de 2011 (mes en el que comienzan las rebajas de invierno) descendieron casi un 5%, con respecto al mismo mes del año anterior. Además, uno de los factores que más frena la actividad del comercio minorista en nuestro país, entre otros, es la comercialización de productos a mayor escala que realizan las grandes superficies. En concreto, el 32% de los pequeños comercios españoles se han visto afectados negativamente por la actividad del gran comercio en España.
Por dichos motivos, los minoristas se encuentran en desventaja frente a las grandes superficies, ya que estos últimos tienen mayor poder de compra y negociación con los fabricantes para conseguir un mejor precio del producto.



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