De acuerdo con la norma aprobada este lunes, una tecnología puede calificarse de ecoinnovadora si es nueva en el mercado, contribuye a una reducción importante del CO2 y no se contabiliza de otra forma a la hora de determinar el nivel de emisiones del vehículo.
La tecnología debe mejorar la propulsión del vehículo o el consumo de energía de instrumentos imprescindibles en un coche, sin afectar a la seguridad. Ello significa que los paneles solares que convierten la luz en electricidad podrían considerarse una ecoinnovación, pero no un equipo de música que ahorre energía.




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