La Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía (Agremia) ha instalado un nuevo Desfibrilador Externo Avanzado (DEA) en su sede social de la calle Antracita. Este equipo se suma al ya existente en la Escuela Técnica de la asociación.

Agremia recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de fallecimiento en el mundo occidental y, entre ellas, ocupa un lugar destacado la muerte súbita cardiaca, como resultado de una parada cardiaca secundaria debida, principalmente, a la fibrilación ventricular. De hecho, cada año se producen en España unos 70.000 infartos de miocardio – hasta 120.000 –, según algunas fuentes.

La mayoría de las paradas cardiacas ocurren fuera del entorno hospitalario, y las probabilidades de reversión de las mismas y, por tanto, de supervivencia del paciente, son directamente proporcionales a la rapidez en la atención que reciba quien la sufre. Según los profesionales sanitarios, desde que una persona entra en situación de parada cardiaca, sus posibilidades de supervivencia sin secuelas neurológicas se reducen aproximadamente un 10% por cada minuto que pase sin recibir atención, aunque sea básica.

La importancia de la desfibrilación eléctrica precoz

El único tratamiento eficaz contra la fibrilación ventricular es la desfibrilación eléctrica precoz, por lo que la participación de la primera persona interviniente es fundamental para la supervivencia de una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria. Para ello, los avances tecnológicos han permitido la aparición de los denominados Desfibriladores Externos Automáticos (DEAs) que, por sus características y fácil funcionamiento, los hacen idóneos para su utilización por personal no sanitario.

Agremia, con el fin de ofrecer una mayor protección cardiovascular tanto a sus asociados, empleados y alumnos, como en general a todo aquel que acceda a su sede social en la Calle Antracita 7 o a su Escuela de Formación en Avda. de Córdoba 21, por la que pasan anualmente más de 1.000 alumnos, tiene instalados sendos desfibriladores (DEAs) y ha formado a parte de su plantilla en RCP básica con DEAs y Primeros Auxilios, en cada uno de sus centros de trabajo. El objetivo no es otro que aportar una respuesta temprana adecuada en caso de accidente cardiovascular en tanto acudan los servicios de atención de urgencias, ofreciendo así una mayor probabilidad de supervivencia de la persona afectada.

Y es que, como confirman los profesionales sanitarios, la correcta atención a la parada cardiorrespiratoria consiste en la aplicación precoz de una serie de acciones conocidas como “cadena de supervivencia”, que incluye, por este orden, el reconocimiento de la situación y activación del sistema de emergencias sanitarias, el inicio inmediato de las maniobras de soporte vital básico, la desfibrilación eléctrica precoz y la rápida instauración de las técnicas de soporte vital avanzado.

Agremia

Los equipos desfibriladores, de fácil manejo, analizan el ritmo cardíaco y tienen la capacidad de administrar una descarga eléctrica, si es necesario, para tratar paros cardíacos repentinos, permitiendo revertir la parada y, acompañados de maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), mantener al paciente con vida a la espera de que los profesionales de atención de urgencias se hagan cargo del mismo, ofreciendo así una mayor probabilidad de supervivencia y una mejor recuperación del afectado.

“Hay que recordar que, en virtud de la normativa vigente en la Comunidad de Madrid, la instalación de estos dispositivos es obligatoria en todos los centros educativos ubicados en nuestra Comunidad”, afirma Inmaculada Peiró, directora general de Agremia.

Esta medida se encuadra en el marco del Plan Estratégico de Agremia y de las medidas tendentes a seguir trabajando por una organización segura y saludable, tal y como propugnan los fundamentos del sello de calidad Madrid Excelente que ostenta la asociación desde hace ya más de 10 años, dentro del Área Personas.