No cabe duda de la enorme influencia que tiene un buen líder sobre los resultados presentes y futuros de una empresa. De hecho, observamos cómo a veces cambia el máximo responsable de un negocio y pasado un tiempo los resultados han cambiado drásticamente.

La historia nos enseña algunas características del liderazgo que siguen en plena vigencia para aplicarlas en la empresa actual:

  • Valor inquebrantable: gracias al conocimiento de si mismo y de su ocupación, el líder se adapta para conseguir sus objetivos y no se aparta de ellos ni se distrae de la línea que se ha marcado. No permite que nada le desvíe su atención si no es realmente importante. Practica la constancia y tiene paciencia para conseguir las metas que se ha propuesto.

  • Autocontrol: control de uno mismo primero y luego de los demás para conseguir un potente equipo de buenos profesionales. Si queremos que cada uno invierta su tiempo de forma productiva el líder debe practicarlo primero y exigirlo a todos después para conseguir una empresa competitiva.

  • Claro Sentido de la Justicia: para poder dirigir con respeto, ejemplo y motivación y evitar las comparaciones negativas. Tratará de equilibrar las diferencias entre personas para que todas se sientan importantes en su justa medida.

  • Precisión en las Decisiones: Nada de dudas o vacilaciones, eso genera inseguridad y desmotivación general, el camino lo marca el líder. Nunca cae en la parálisis del análisis ni permite reuniones improductivas o pérdidas de tiempo innecesarias que minan la eficiencia general.

  • Exactitud en los Planes: Planificación rigurosa hasta tener todos los procesos perfectamente explicados y alineados con toda la empresa teniendo al cliente como centro de su estrategia. Compartiendo su visión con su equipo y asegurándose de que todos hayan entendido al 100% la dirección exacta que nos llevará a conseguir los objetivos deseados.

  • El Líder siempre debe dar más que el resto del Equipo: Si no hay entusiasmo y dedicación suficiente en el líder es imposible que el resto se contagie de forma positiva y aporte su esfuerzo y su talento. Debe preocuparse de formar a su gente y tenerla actualizada, así como de formarse él antes para elevar el nivel medio de todos, consiguiendo así un equipo capaz de superar a su competencia en el mercado.

José Carrasco

  • Persona Agradable: Amabilidad y cercanía hacia todos, de forma que el día a día se haga mucho más llevadero en un entorno atractivo. Así se consigue que las personas quieran trabajar y sentirse valorados con ese líder. Preocuparse por su gente y sus diferentes momentos apoyándoles cuando sea necesario porque pueda tener un momento duro a nivel personal o profesional.

  • Simpatía y Comprensión: Ayudar a su equipo mostrando humanidad, gestionando los diferentes estados de ánimo de cada colaborador y apoyando y potenciando a cada colaborador de forma que cada uno sea mejor que su versión anterior, elevando su nivel de conocimientos.

  • Dominar hasta el último detalle: El diablo está en los detalles dijo un famoso experto en formación empresarial y esto debe estar en la cultura de la empresa para que lo practiquen todos. De nada sirven grandes planes si resulta que luego fallamos en lo más básico o lo más importante para nuestros clientes.

  • Asumir la Máxima Responsabilidad: Tanto ante sus errores como en los de su equipo, siendo capaz de rectificar y cambiar cualquier situación anómala. Debe ser capaz de ver las tendencias del mercado para diseñar estrategias ganadoras que aumenten la moral del equipo y darles así la seguridad que les permita trabajar en un ambiente de máxima exigencia, pero con equilibrio saludable.

  • Cooperación Total: Esfuerzo cooperativo para impulsar a todos a practicarlo tanto para el propio desarrollo del trabajo de cada uno como para intercambiar ideas y mejoras que hagan más grande la marca a la que representamos. Premiar la creatividad, el cambio, las mejoras y todo lo que contribuya a no quedarse atrás en el mercado que cada vez es más exigente.

El líder debe conseguir que todos sepan que sí estamos donde estamos y somos lo que somos, se debe a nuestra propia conducta. Que no hay que buscar excusas ni culpables fuera y que los resultados dependen de lo que seamos capaces de hacer a nivel interno.

No es el abogado que más sabe de leyes el que gana el proceso, sino el que mejor se prepara, y esto el líder debe recordárselo constantemente a su equipo.

La constancia es la virtud por la cual todas las demás dan su fruto. En circunstancias especiales, el hecho debe ser más rápido que el pensamiento. Ser envidiado por mediocres es el precio que se paga por no ser uno de ellos.

José Carrasco Autor del Libro: Cómo Gestionar para Perdurar Fundador de Azelera Formación y Fersay Electrónica, S. L.